Se calcula que cerca de 7 millones de personas practican golf en toda Europa. En este deporte, se emplean gestos técnicos muy exigentes para el cuerpo, por lo que el jugador debe seguir un entrenamiento y una nutrición dirigidas por profesionales titulados. Las zonas del cuerpo más propensas a sufrir lesiones son las manos, los codos, los hombros, las rodillas y la zona lumbar de la columna vertebral.
De acuerdo con diferentes fuentes [*1] [*2] [*3], existe una cierta incidencia y preponderancia de las lesiones de golf, aunque no siempre se reconocen cuando se comparan con deportes más violentos o de mayor velocidad, como el fútbol.
El impacto: perfecto para las lumbalgias
De forma general, se sabe que las lumbalgias son los dolores músculo-esqueléticos más frecuentes. También se sabe que la mayoría de estas lesiones se dan durante el impacto.
Según la investigación realizada por Davis Lindsay en 2008, en el momento del impacto con la bola, las fuerzas de compresión en la zona lumbar se sitúan en unos 6100 N (610 kg) en los jugadores aficionados y en cerca de 7584 N (758 kg) en los jugadores profesionales, lo que equivale a entre 6 y 8 veces el peso corporal [*4].
Para obtener una noción más exacta de lo que significa, algunas organizaciones estadounidenses que tratan este asunto, asumen que los valore a partir de los cuales las compresiones se vuelven peligrosas para la salud rondan los 3400 N (340 kg). Por lo tanto, estamos hablando de unos valores dos veces más elevados.
El swing – Movimientos peligrosos para la zona lumbar
Los movimientos más críticos para la salud de la zona lumbar descritos en la bibliografía son la flexión del tronco (doblarse hacia delante) con rotación del mismo, exactamente el que se realiza con el swing [*5]. Así, podemos decir que nos encontramos ante un movimiento peligrosamente exigente para la columna vertebral.
Este ha sido un tema relevante para los investigadores. Según el estudio realizado par Sugaya et al. (1999), alrededor de un 55% de las lumbalgias se producen por no jugar en las mejores condiciones [*6]. McCaroll [*7] y Vad et. al. [*8], afirman que las lesiones de la zona lumbar representan el dolor músculo-esquelético más común en las personas que practican golf, tanto aficionados como profesionales, entre un 15 y un 34% del total de las lesiones de esta modalidad.
Minimice el impacto de las lumbalgias
Estos son algunos consejos que puede seguir para reducir el riesgo de contraer lesiones: 
- Realice siempre un buen calentamiento;
- Siga un entrenamiento específico de fuerza prescrito por un profesional cualificado;
- Utilice materiales adecuados a su estructura morfológica;
- Preste atención a la superficie en la que entrena (se produce un impacto mayor sobre las alfombras).
___________________________________________________________________________________________


Un partido de golf puede durar hasta 5 horas, de ahí la necesidad de beber agua de forma regular. A pesar de todo, a partir de las 3 horas de competición, el consumo de agua por sí solo pasa a ser insuficiente para una hidratación eficaz. Hay atletas que consumen alcohol y cafeína durante los torneos, pero es algo muy poco aconsejable, ya que estos productos son unos potentes diuréticos (estimulación la expulsión de la orina) y acaban favoreciendo la deshidratación.

